nadas

31.7.06

Impresiones de Sentimientos II


A vos. (y no, a vos)
Sí, a vos...
¿estaría muy desubicada si te digo que te necesito?

Y a vos... no. Ya te caíste del cielo.

Llevo la nostalgia de lo simple
y del sentido común.

Añoro lo primitivo...

seres humanos malditos...
no pude escapar a la maldición

Asi es que: maldita Yo.

En los estados más cercanos a la pureza
no puede haber una boluda más boluda
que aquella que no soy

Esquina telarañosa de mi alma...
allí habita la ingenuidad.
¿Cómo puede ser que todavía la conserve?

Agonizando obviamente me ves
morir ahora quizás debiera.
Renacer en piedras
que soporten pisoteadas

ronda la muerte...

en cada exhalar
muero un poco más...
¿Cuántas inspiraciones faltarán hasta la final?

¿Estaría muy desubicada si digo:
Te necesito?

Sí, a vos.


(menos a vos, que ya te caiste del cielo)


29.7.06

La Casa


En aquel mediodía hasta el reposo gozaba, menos Horacio.
El se encontraba más que intranquilo. Desde el amanecer algo le dicía de ir lejos de la ciudad. Ya sabía a donde iría, solo tenía que decidirse. Así fué que tomó las llaves -precibió el sonido- , cerró y abrió puertas hasta llegar a su auto. Allí, dudó dos segundos, y pensó fugazmente en su acción compulsiva.
Mientras el motor sonaba iba pensando en lo silencioso que era aquel departamento en el que vivía, y no solo el departamento, sino también todo el edificio. Estaba tan alterado con el silencio que hasta llegó a preguntarse, asombrándose de sí mismo, cómo era posible que toda una ciudad fuera tan silenciosa.
Susurrando pensamientos...ni cuenta se dió del viaje y ni idea tuvo de la distancia recorrida.
De repente había llegado al campo.
Ya estaba mucho más tranquilo.
Bajó del auto y caminó cuesta arriba hasta la casa de la colina...
-sí, la casa era de la colina-.
Un hombre a lo lejos venía a su encuentro, casi como si lo hubiera estado esperando.
Horacio ya casi había llegado a la cima.

-Ud, viene por la casa?
-Sí, estoy interesado.
-Adelante, yo se la muestro Sr. Horacio...

Horacio sorprendido le preguntó:
-Cómo es que supo mi nombre?
-Ocurre que soy vidente -contestó el hombre con una leve sonrisa...,
Y sé también Horacio que Ud. posee algo del mismo "Don".

Horacio, siempre había intuído sus propias extrañezas (como él las llamaba), asi es que, aquel comentario no lo asombró demasiado. De hecho él había presentido que Casas como "esa" eran las que anhelaba. Sabía de las extrañas cualidades que poseían y por eso había viajado, para constatarlas.

-Cómo dijo que se llama?
-No, no se lo dije. Mi nombre es Federico..., Le interesa la música , ¿verdad?
-Sí, es así... y mucho.
Para ser un poco mas preciso, me interesa la interacción de lo sonoro con pensamientos y emociones.
-Comprendo..., incluido el silencio con sus propios sonidos, imagino...

Horacio volvió a sorprenderse con semejante comentario, sin embargo, continuó con su casi monólogo...

-Los sonidos, los sonidos que poseen los objetos en sí mismos y especialmente el conjunto sonoro que posee una casa, por ejemplo. Cada casa posee su propia música. No hay dos iguales en el mundo, ¿Me comprende?... Y ese impulso irresistible me condujo desde muy lejos hasta aquí...
-Comprendo perfectamente.
-Es como la huella digital o como el código genético...
-Asi es, Ud vino a escuchar y contemplar la música, pero no solamente música percibirá -agregó el vidente-.

Horacio, algo extraño presintió en aquel agregado, pero prefirió hacer oídos sordos, como venía haciendo con casi todo lo que comentaba brevemente Federico.
Entonces continuó:

_Yo vine para escuchar la raya fronteriza del Reino. En un primer "paso", pretendo seguirla en toda su longitud y marcar, ritmicamente, con el sonido de mis pisadas, su perímetro, la periferia de ésta tierra desconocida. Luego, si es que puedo, intentaré traspasarla hacia el centro, en dirección a la casa y hasta quizás pueda entrar en ella. Esto dependerá de como me vaya en el "primer paso". Y si me permite hoy solo haré ésta parte, la inicial.
-Como Ud decida.
Horacio había pensado hacerlo descalzo y con los ojos cerrados, para poder agudizar al máximo sus oídos.
Con miedo... inspiró profundamente. Y mientras cerraba sus ojos, se descalzó. Comenzó a caminar lentamente para no perderse de nada. Tenía un sabor amargo en la boca y escuchaba el sonido de sus pies en contacto con la tierra. Esa tierra era seca, como polvo de cenizas y tuvo la sensación de estar pisando cuerpos cremados. Luego sus plantas contactaron con hojas, algunas muertas, otras no. Sonaban como un armónico acorde, uno de seis sonidos simultáneos. De repente, sus pies hicieron fondo en un charco en miniatura, que llevaba el sonido del fondo del mar del mundo. Lo que su ávido oído percibía lo asustaba cada vez más y más... El mundo giraba y sus pies se detuvieron. Dió la vuelta y caminó en dirección contraria. Tenía la piel helada de tanto pasado pisado, y eso también lo atemorizaba. Los árboles lo miraban y sus diálogos susurrantes el escuchaba. Por un instante se rió en sordo sonido, mientras iba tirando estrepitosamente sus recuerdos, y su piel seguía helada, ya casi congelada... y crujía, como crujen los hielos. Escuchaba a lo lejos golpeteos de puertas y ventanas, que el viento con su fuerza las atropellaba, e innumerable gamas de silbidos que irritaban sus oidos.
Una conjunción disonante que le resonaba en melancolía: Era "un silbido", que lo llamaba para entrar en la sinfónica casa.
Pero Horacio... pretendía no escuchar ya más nada.
Su oído solitario recogía música, desesperado, en medio de multitudes invisibles. Sus voraces oidos intentaban guardarlo todo en la caja musical de su memoria.

Federico sabía bién, que suspiros infinitos de sonidos cubrirían sus oídos, y que entre migajas de su ser, intentaría reconstruir su destino.

No soportaba más y Horacio abrió sus ojos para ya irse...
Una luz derritió sus retinas. -sintió el sonido presiso que lleva ese dolor - pero, extrañamente, no le preocupó -como si instantaneamente se hubiera resignado- .

Quizo despedirse, esperó bastante... , pero el hombre demoraba...
Federico había desaparecido...
-quizás detrás de la casa de la colina,
en donde se hallaba el Mar.

Sin embargo, y a pesar del ensordecedor canto de Sirenas...Volvería.





25.7.06

EL PODER V (Bu-shhh II)

Bu-shhh
Genes genuinos beduinos

genómas de goma, albinos

Farsantes parlantes, brillantes
falseado discurso anulado

En mente discución latente
en cuerpo degresión de tuertos
Los muertos, colmaban desiertos
los vivos, traían el vino
y emborrachando beduinos
los pobres quedaban albinos

Farsantes parlantes brillantes
falseado discurso anulado

Beduinos, austuos, genuinos
pensaron y aviones enviaron
Torres llenas de latinos
bandera, rayada, estrellada
humeante lloraban las pieles
nublado el cielo ha quedado

Los ricos, misilies mandaron
de Este a Oeste llegaron
- corta los aires su tijera -
traspasando las hogueras
y el humo por todos lados
y el petroleo derramado
y el Ideal que se muere
al borde de sacrificados

Del mundo las cuatro esquinas
mirando los noticieros
el cerebro arde de abejas
-insoportables insectos-
que inyectan sin distinción
efectivos sus venenos

Presipitan las sonrisas
lento, lenta, lentamente

en cada discurso falseado
en cada discurso anulado
- Lo imposible en imnótica tregua -

Brillantes, farsantes, parlantes
ladinos, cretinos, indignos
llenando de plata sus latas
Ladrones, Desalmados, y Asesinos.

Y yo...¿muchacha de ojos de flores y de labios de flores?



.
























.

Acerca de mí

Blogs

.








.

.









.