nadas

27.6.07

Guerra sin Fin

-¿A dónde vas?
- Hacia el cementerio de flores
- Y, ¿puedo ir con vos?
- No
- ¿Por qué?
- Porque nunca fuiste una. Pero hay otros a los que podrías ir...
- ¿Y me acompañarías?
- Nunca
- ¿Por?
- Porque en soledad es la condición para los tuyos.
- Sos contradictoria, además de egoísta.
- Ves?
- Qué?
- No sos una
- Y por qué?
- Tu mirada está puesta en ellas. Y para serlo, hay que ser ciega, solitaria, valiente y jamás haber visto una.
Yo sí, porque huelo su putrefacción y he escuchado sus crujidos, cuando alguna vez las pisé. Y sobre todo... porque puedo imaginarlas sin haberlas visto nunca.
- Estás loca.
- No lo sé. Soy una criminal, arrepentida. Y el arrepentimiento en cada aurora es más intenso.
Por eso voy a éstas horas, para no olvidar las que imaginé.
- Estás re-loca.
- No más que vos. Yo las imagino y vos las juzgás sin haberlas olido ni escuchado.
Entonces... ¿ Por qué querrías acompañarme?
- Porque estoy oliéndote y escuchándote, para enterrarte luego.
- Si te dejo acompañarme... no sé quien enterraría primero a quien.
- Estamos hasta el cuello.
- Y el agua pronto nos pudrirá para que puedan olernos.
- Y luego el sol nos resecaría para que otras nos pisen...
- Me acompañás al cementerio?
- Mmm, no sé

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