nadas

28.3.07

Veinticinco

_Se acabo la felicidad, me dijiste, no es el momento ideal para contestar la pregunta y hay que aguantar las botellas que vienen y van, los aerosoles, las islas sin yacares, los motores rumorosos, la radio, las aguas oscuras… y me obligo a conciliar con aquellos quienes no quieren la soledad… y me conformo con los árboles altos que nacen desde un piso desconocido con pies ajenos.
El desencanto se me está yendo y el aire se vuelve más puro.
Te regalo un pimpollo y otro mas, vos una pulsera del mes.
Las moscas se asientan y las hormigas casi no existen.
Ya está por pasar un yacare, te digo, y vos te reís…
¿De qué te reís? te pregunto…
De tu clase de mañana, me decís…

_Se acabó la felicidad, te dije. La verdad, no es el momento ideal para contestar la pregunta: ¿Cómo se siente la felicidad en el pecho? Sin embargo la vaquita de San Antonio te sigue encima… y mi cabeza está peor que éste río casi putrefacto.
Y sí, es 25 de Marzo a pesar de todo. Y me decís: -¡Vos tirás el pucho encima del pasto!
Y luego decís: -Me acuerdo de ésta cicatriz que vos me curaste…(mostrándomela)
El desencanto se me está yendo gracias al recuerdo del pantalón de porcelana, finito como una calza.
Te regalo una pulsera roja de plástico, en realidad es la delgada cinta que abre las galletitas, vos, me regalás algo más orgánico.
Las moscas siguen y las hormigas ahora van llegando. El agua oscura corre rápido y a la orilla hay infinitos personajes, todos orgánicos, excepto en el río que son descartables.

Ahora estamos quedando libres para poder ser felices, libres de la cárcel de gente. De repente te parás y vas hasta la orilla, me decís: -Aquí hay una “bola de Alta Gracia!” (Estamos en La Calera). Miro azorada la orgánica bola, para mí totalmente alienígena. Me decís: -¡Está podrida, puaj, que asco!
La vaquita te sigue y decís: -Me combina con la ropa…, ella prefiere estar sobre la tela en vez de en el pasto; toma vuelo y decís: -¡Uy! Se fue al cielo… y yo pienso: -con San Antonio. Me río, mientras un aroma a mentas nos invade.
Decís: -Los bagres no están en el río sino a nuestro alrededor. Y me río a carcajadas.

Siguen pasando botellas plásticas por el río de Heráclito, parecen boyas…y algunos intentan pescarlas.

Y vos… Vos rescatás cuanta flor podés de semejante lugar.
El sol ya no está, desapareció tras el árbol en la punta de la sierra…
Me digo: -Hacia arriba el paisaje es más puro.
Escucho gallos, pero no es la madrugada. Ladridos de perros a lo lejos.
Cruzan dos pájaros el cielo.
Te busca mi mirada… seguís rescatando flores, como aquél 25 en el que me rescataste a mi. Te acercás con un ramo… es bellísimo! Y me lo regalás…

Me decís: -¿Vamos a caminar?
Y yo pienso: -Sí, vamos a caminar la Vida.

Un Acto. Son actos, las sensaciones de los actos, lo que pasa en la sucesión de hechos

Que entramos a la pieza
Que cerramos la puerta
Que estábamos solas
Que era el momento exacto
Que era un refugio
Que estaba nublado
Que estaba lloviendo
Que nos acostamos
Que nos tapamos con frazadas
Que el gato se acurrucaba arriba nuestro
Que nos miramos
Que sonreímos
Que un cosquilleo nos invadía
Que nos acompañaban cuadernos
Que íbamos a escribir

Que nos acompañaban libros
Que íbamos a leer...

Que íbamos a compartir
Que era la felicidad.

De a Dos

No huyas de mi humanidad
Entera que yace en mi remera
No huyas de mis vicerales ganas
No me mientas extinguidor de incendios
No cierres eternamente tu boca
Ni la abras cuando yo no quiero

Despeinada, acostada, desparramada
Apoyada G.Hua durmiente
Tus emes siguen aquí en éste
Mismo colchón y sobre la superficie gris
Apoyada en la cuadrícula de grafito.

No me abandones cerrando siempre tus ojos
Cerrar, cerrar y cerrar ¿Hasta cuando?
Un amor de tantos años
A veces es el verdadero
Fuerzas ocultas actúan
Que evidencian esto
Mientras la bella conciencia duerme
Vos también te estás durmiendo
¿Dormir, morir, tal vez soñar?

Observaciones VIII

Aparato disparador de imágenes...

El auto, las dos chinas con cascos espaciales
Las luces de neón, la rubia que espera
La mesa, el candelabro
Los auriculares de diamantes, el piano

El fuego, las espadas
La gente…

El edificio, las llaves
Polvo, ocres, cuerpos en la tierra

Nave, pluma,
Estrellas fugaces

Taza de te
Taza de café
Taza de leche

Fotos

Cascadas, flores
Manos, dedos
Anillos, cielo

Ojos dorados,
Reflejo en el techo
Lagrimas de plomo

Montaña nevada
Enorme lago
Desierto de arena

Lanzas y cuchillos

Cubitos de cebolla
Esferas de tomates
Lentejas
Coñac
Sal

Carne y huesos

Las crisis son áreas de oportunidades

Un niño, un libro
La nieve y el sol

Los anteojos, la anciana
Los rieles, el andén, los trenes
La isla, el volcán, el televisor
El televisor, EL TELEVISOR.

Observaciones VII

Un cigarrillo…, un postigo a 45º abierto para que el humo intente salir, previo al traspaso de la cortina americana y a el atravesar de rejas que dibujan rectángulos.
Segundo cigarrillo…, enjambres emotivos, labios que succionan humos soplados hacia la ventana, con la intención utópica de transformar el sueño.
Detrás del humo, unos párpados se cierran. El cenicero resignadamente cansado, espera los cadáveres del humo.
Alo lejano, ya estás en el árbol…
Y mucho mas allá el cielo nocturno nublado aún.
Tercer cigarrillo…, solo me quedo con música en mis oídos pero estoy un poco sorda y sórdida en la consumación del tercer acto.
De tanto en tanto
Es bueno mentirse
Pero antes quiero
Preguntar una cosa…

Observaciones VI

El lenguaje intangible, etéreo, con sus límites difusos, siempre todo lo está craquelando.
El lenguaje con su eólica suavidad
Difumina toda lectura
“Ignora estos enunciados”, aunque para hacer lo que te pido, no debes hacer lo que digo.
Aún así, no hay errores, excepto éste y cualquier conjunto de palabras que atraviesen el almanaque; Mientras desde abajo el paraguas cerrado observa la lluvia.

Observaciones V

“Dime como cargas tu celular y te diré quien eres..."

El espejo es triangular y está enmarcado con tres varas volumétricas color negro, cuelga de una de las puertas, igualmente negra. Obvio que el reflejo no es el mismo en la trayectoria de lo cerrada a lo abierta que deslice la puerta. Si bien esto pudiera llegar a ser “interesante”, me resulta mucho más interesante aún que:
Sobre una de las caras o bordes del escaleno espejo, apoyado, descanse un celular, quedando este como quien se recuesta a mitad de una ladera de costado y cabeza abajo o como quien se encuentra en un fotograma de una película que muestra como alguien o algo se desliza por un tobogán cabeza abajo y de costado... -es decir, la imagen seria claramente oblicua desde los ojos del aparato, si es que los tuviera-
Del celular sale un “cable” que ser dirige hacia la sima o vértice del espejo, y luego desciende por el borde opuesto al que reposa el aparato.
Si seguimos con la vista el recorrido del cable, veremos, que existen trechos, segmentos o fragmentos que tentarían al mas osado equilibrista... y luego... luego la batería –sin ninguna banda musical que la acompañe- enchufada al tomacorriente del caso.
Observo y pienso:
Menos mal que el aparato comunicacional está en modo “apagado” porque si no, se correría el riesgo de que un llamado o mensaje “entrante” empuje, cual una idea, al seguro suicidio de dicho aparatejo, ya que en modo “encendido”, sonido y vibración se “activarían” simultáneamente y llevarían a cabo la idea suicidante...
Sigo observando y pienso:
Que extraños son, a veces, los modos de cargar energía..., esto es, sobre la ladera oscura de un triangulo espejado, apagado, de costado, boca abajo; fotogramado tobogán de una imagen oblicua, con cables, equilibristas y bandas inexistentes, enchufados a un tomacorriente...
-solo por si acaso, en modo encendido, alguien quizás llamare-
(esto último, porque tengo la seguridad de que la necesidad mayor es de ser llamados y no de llamar, es decir, cargar energía para ser llamados...)
Sí, el espejo es triangularmente oblicuo por donde se le observe.
El aparato reposa sobre su costado negro. Y ambos penden y/o dependen de una puerta más oscura aun.

Observaciones IV

Una llave
Enciende o apaga la luz
Otra llave
Regula la velocidad del ventilador
-Pero las llaves que abren las puertas
Aquí no están-

Solo tengo que decidir
A que velocidad
Quiero ventilar
Mi luz o mi oscuridad,
A puertas abiertas o cerradas.

Observaciones III









Debajo del almanaque
Está el paraguas...
Y cerrado.


¿No debería estar arriba y abierto?

15.3.07

Personaje

Ella habitaba mundos que pocos habitaban

Ella bebía de ríos que pocos bebían

Ella nadaba en mares que pocos nadaban

Callaba y gritaba… como nadie lo hacía.


Ella se desangraba con una mirada

Y olía a laureles cuando sonreía

Si estaba enojada enmudecían truenos

Y si le agradabas te partía en rayos.


Ella caminaba tanto y no se perdía

Descifraba enigmas y te consolaba

Ella amaba tanto que se consumía

Tragaba espinas para protegerte

Cerraba los ojos para no quemarte

Y se evaporaba cuando la mirabas.


Corría y corría y nunca llegaba

Y se detenía para no partir

Era hipnotizada por las carcajadas

Y te conmovía su melancolía.


Ella no era negra

Tampoco era blanca

Grisácea la atmósfera

Que la envolvía.


Ella era única e inconfundible

Eterna y fugaz su presencia era

Tan, tan contundente que te ensordecía.


Abría la boca…

Callabas, mirabas…


Sirena en desiertos

Cantos embrujados.


Piano a la deriva

Cuando se dormía.


Arenas llovían

Cuando se dormía.


Escondía soles

Cuando se dormía.


El mundo paraba

Cuando se dormía.



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